Entrenamiento imperfecto

Buenas! Esta semana quiero hablar de algo que odiaba, pero que terminé adorando: entrenar fuerza. Entrenar fuerza es algo que aporta mucho valor a tu ...

Buenas!

Esta semana quiero hablar de algo que odiaba, pero que terminé adorando: entrenar fuerza.

Entrenar fuerza es algo que aporta mucho valor a tu vida, sobretodo al pasar los años.

Cuando empezamos solemos caer en una trampa: sentir que hay que hacerlo perfecto.

Nos ponemos una rutina en YouTube y no llegamos a hacer 10 repeticiones, nos quedamos en 3.

Es una trampa porque tu cuerpo no sabe si has hecho lo que se supone que "tienes que hacer". Tu cuerpo sólo distingue entre:

  • "Me estás dando estímulo" y

  • "No me estás dando estímulo"

Y eso es lo que importa.

Querer hacerlo perfecto hace que te frustres cuando no lo consigues y que pienses que no es para ti.

Lo sé porque he estado ahí.

En su día abandoné el hábito más de una vez porque no me sentía capaz de hacer lo que se esperaba de mi. No debemos apuntar a entrenar perfecto precisamente por eso: cada persona está en un nivel diferente.

Y eso está bien.

Tenemos que escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo al entrenar y cambiar cosas en consecuencia.

No importa cuántos días a la semana entrenes. Lo que importa es que lo hagas.

Pasar de no entrenar a hacerlo tan sólo un día a la semana supone una diferencia brutal en el largo plazo en tu calidad de vida.

Habrá épocas en las que podrás entrenar más y otras en las que podrás entrenar menos. Saber esto hará que tengas menos resistencia para empezar:

  • Es mejor entrenar por salud que por estética (este punto fue lo que me permitió ser consistente hace ya 8 años).

  • No hay que hacerlo perfecto, simplemente hay que hacerlo (incluso si son sólo 2 minutos).

Consiste en entenderte, quererte, adaptarte a tu situación y no juzgarte si fallas de vez en cuando.

Un abrazo,

Juan

Newsletter

¿Te ha gustado este artículo?

Cada semana escribo sobre timidez, autoestima y confianza. Únete a los que ya lo reciben.