Buenas!
Hoy toca hablar de un tema delicado: nutrición y longevidad.
La proteína es fundamental para la vida.
Todas las células de tu cuerpo la necesitan para realizar sus funciones y es necesaria para que muchos de tus sistemas funcionen bien.
Pero lo que es más fácil ver y sentir es su impacto sobre el músculo, pues es el macronutriente que permite construirlo y mantenerlo.
Cuando llegamos a cierta edad, es inevitable que perdamos masa muscular.
Da igual nuestro historial y lo que hagamos. Es algo que va a pasar.
Lo que no da igual es cómo actuemos, porque lo que sí podemos hacer es retrasar ese momento. Retrasarlo mucho. Comer suficiente proteína y entrenar fuerza es parte de lo que nos permite hacerlo.
Y con ello conseguimos algo maravilloso: mantener la movilidad y una buena calidad de vida durante el mayor tiempo posible.
Básicamente, es la mejor batalla que podemos luchar para sentirnos bien con nosotros mismos.
No por vanidad, sino por salud y calidad de vida.
Seguramente has conocido a alguien mayor que le cuesta moverse y hacer las cosas más simples. Yo sí. Además, gente muy cercana.
Me da pena y miedo a partes iguales.
Son gente buena que ya no pueden exigirle a su cuerpo el mínimo para sentirse plenos.
Ves cómo se les apaga la alegría y es triste.
Una de las cosas que podemos hacer para evitar que nos pase lo mismo (o, más bien, retrasarlo) es comer bien.
Y eso se consigue poco a poco.
Con paciencia, equivocándonos en el camino y teniendo claro por qué lo hacemos.
Cuanto menos banal sea el motivo, mayor serán las probabilidades de que terminemos haciendo un cambio real.
Algo simple para empezar a comer mejor es introducir más proteína en tu dieta.
Un abrazo,
Juan
PD: Si te interesan los detalles científicos sobre el tema, te recomiendo leer Sin Límites de Peter Attia (Outlive, si prefieres la versión original)